Jessica's profileEagle RöckBlogLists Tools Help

Blog


    November 28

    En recuerdo a Man

    Hoy he conocido a Man, también conocido como El Alemán de Camelle.
     
    Encantada de conocerte, yo soy Jessica Magariño, una escritora aficionada, tú Manfred Gnädinger, un gran artista bohemio. Me siento avergonzada, he descubierto tu muerte a día 28 de noviembre de 2008, los que encontraron tu cuerpo frío y sin vida tardaron unos días el 28 de diciembre de 2002, se ve que no hemos sabido tenerte en cuenta y valorarte como la persona que eres. A ti Man, es a quien dedico estas palabras, deseo expiar mi culpa y de algún modo expiar la de los demás, dándo a conocer en muerte, el magnífico personaje que fuiste en vida.
     

    Nacido en Radozfell, Alemania, el 27 de enero de 1936. Estudió arte en Italia y vivió en Suiza enseñando su don a personas con problemas de integración social. Su interés por la preservación del medio ambiente y su curiosidad por la costa gallega, le levó A Costa da Morte, más concretamente a Camelle en mayo de 1962. Llegó como un turista más, de aspecto acomodado, se enamoró enseguida de este habitat natural hasta tal punto que dejó de lado todo protocolo, deshechando toda su ropa y viviendo como un naufrago entre rocas solamente ataviado con un pequeño taparrabos.

    Muchos le tenian por un loco, pocos entendian su visión de vida. Dedicó en cuerpo y alma toda su existencia al cuidado de la costa y a embellcerlo con sus curiosas esculturas que parecen transportarnos a un mundo de fantasía. Man era hospitalario, no ganaba dinero por ver su Museo Natural, se alimentaba de frutos del bosque y de ortigas, aquello que le daba la naturaleza. Hasta que un día decidió cobrar entrada, lo que le valió una paliza. A pesar de todo, en su testamento, como regalo a la costa gallega dejó 120 mil euros.

    Visitado en verano por turistas, en invierno sólo le iban a ver los niños a los que daba libretas y lápices para que pintaran lo que quisieran y que luego él guardaba como un tesoro en su museo. Padecía una grave depresión en los últimos momentos de su vida. El Prestige tiñó su amada costa de negro y él intentó con sus escasos medios salvarla de la muerte. Por desgracia una insuficiencia respiratoria debida a los vapores del chapapote sería lo que le mataría.

    Yo me dejé seducir por su obra y por su espíritu libre en un reportaje del canal Natura. He vivido muchos años en Galicia y no he sabido de su existencia hasta hoy. Me da rabia que se conozca a artistas como Miró o Gaudí y que de él apenas se haya hablado. Por ello quiero haceros partícipes e invitaros a saber más en estos links:

    "El ángel caido"

    "Los héroes del 13-N"

    "Homenaxe a Man"

    Hasta siempre Man.



    November 17

    Restaurante Ají Colorado de Bilbao

    Este sábado pasado cené en este local con mi pareja. Está situado en el casco viejo de Bilbao y es un restaurante de comida típica peruana, o eso pensábamos.
     
    De primero pedimos papa rellena de carne y causa a la limeña, lo primero estaba bien pero no aportaba nada nuevo, lo segundo era ensaladilla rusa, con eso lo digo todo.
     
    De segundo pedí ají de gallina que se supone tipico peruano que es lo que iba buscando y resultó ser una escasa cantidad de pollo desmenuzado con una salsa y un poco de arroz blanco tal cual (como mejor en casa). Mi novio pidio pato asado con arroz y ciertamente era eso...un muslito de pato con arroz blanco sin nada (en mi casa elaboramos mucho más los platos sin duda).
     
    Lo mejor fue la botella de Lambrusco (9 euros) y los dos minicocteles muy ricos de 3,70 cada uno. En total nos salio la broma 51,52 euros. Un precio desmedido en mi opinión.
     
    En cuanto al local es mínimo, tiene un segundo piso improvisado donde se encuentran las mesas y donde mi novio no cabia de pie y tenia que ir agachado (mide 1, 83) y yo entraba justita, eso sí tenia que tener cuidado con una viga que tenia detras de mi asiento. El datafono no nos funcionó y tuve que ir sola hasta un cajero que no estaba precisamente cerca a las 12 de la noche, y encima llovia, eso sí por las molestias nos perdonó los 52 centimos del precio total...(sin comentarios).
     
    Un amigo ya nos advirtió de que era caro y de que se comia mucho mejor en cualquier casa de Perú, pero como nos pilla a desmano ese país, quisimos ir de todos modos. Una pena y una desilusión tremenda. No lo recomiendo.